Endimión,
de Vicente García
de la Huerta.
FRAGMENTO
I
Viva fuente de luz inmensa y
pura,
radiante autor del luminoso
día,
deidad que en vano resistir
procura
del caos nocturno la tiniebla
fría,
a cuyo influjo debe su
hermosura,
cuanto el terráqueo
globo encierra y cría;
pues os tributa obsequios
reverente
por padre universal todo
viviente.
II
Pastor galán a cuyo
nombre debe
eterna fama el rústico
cayado,
desde que envidia torpemente
aleve
el pellico os vistió no
acostumbrado;
divino director de aquellas
nueve
deidades, que el tesálico
collado
hospeda fácil, porque en
ecos diestros
himnos resuenen a los timbres
vuestros.
III
Numen de Cinto, tutelar de
Delo,
inspirad dulce acento al pecho
mío
por desempeño del fogoso
anhelo,
que a empresa tanta fuerza mi
albedrío.
Así en Dafne logréis
vuestro desvelo,
calmando suave el áspero
desvío,
y así corone la amorosa
llama
la pompa hojosa de su verde
rama.
IV
No de Marte sangriento
belicosos
conflictos dar al público
pretendo;
logros de amor en todo
venturosos
será el asunto que
dudoso emprendo;
quejas tiernas, suspiros
amorosos,
que, a los celestes orbes
ascendiendo,
abatieron con fuerza no
importuna
entre los brazos de un pastor
la Luna.