Vicente Barrantes Moreno

Badajoz,1829-Pozuelo de Alarcón, 1898.



Este erudito extremeño tiene el mérito de haber llevado a cabo una extensa y polifacética obra sin titulaciones académicas. Desde el autodidactismo es uno de los pocos que han trabajado seria y hondamente en los temas de Extremadura, dice Rodríguez Moñino, su más devoto y admirador extremeño.

En cuanto a su ideología, pasa de ser un defensor de la libertad y el progreso a decantarse por ideas reaccionarias en la madurez.

Su familia era de conocidos liberales; su abuelo fue víctima de la represión absolutista y aunque Barrantes recibió una esmerada educación en el seminario de Badajoz, que contaba con una vastísima biblioteca, pronto necesitó abandonar los estudios y trabajar, al morir su padre en 1841. Ingresa en la escribanía de la Administración militar, introduciéndose en la carrera burocrática, su medio fundamental de supervivencia durante toda su vida.

En 1846 se dan a conocer sus escritos a través de la prensa local; en el diario El Guadiana de Badajoz publica el Soneto en la tumba de Daoíz y Velarde. En 1848 se traslada a Madrid, donde intenta subsistir sin apenas recursos económicos. Publica sátiras políticas muy mordaces de las que más tarde se arrepentirá. Consigue un puesto en La Ilustración, donde publica cuentos, poesías y traducciones.

En 1851 es nombrado director del periódico El Bardo desde donde da a conocer escritores contemporáneos. En las Píldoras recoge folletos satíricos sobre la gestión de algunos dirigentes como Donoso Cortés y Bravo Murillo; llegó a ser procesado por ello y fue paradójicamente el propio Donoso Cortés quien lo libró de la condena.

En 1852, como redactor junto con Cánovas del Castillo de Las Novedades, publica una serie de artículos sobre la unidad ibérica que le valió la concesión de la Cruz de Cristo por parte del rey de Portugal. Ese mismo año, publica la novela Siempre Tarde llena de pesimismo y humor negro, pero en un estilo pulido y cuidado.

En 1853 sale la primera edición de Las Baladas. Son treinta composiciones de diferentes temas: históricos, religiosos..., que tienen el gran mérito de intentar adaptar el género típico germánico a la poesía española y de hacer de modelo y puente para el resurgir de la lírica española, una vez que la grandilocuencia romántica estaba extinguida. Barrantes fusiona los temas nacionales con otros de los grandes románticos europeos, como Goethe y Hugo. El resultado es una poesía nueva, entre lírica y narrativa. En la Balada 16 (A la hora de los sueños), presenta los tópicos románticos de la noche, la campana, el cementerio y el amor, pero en un tono lúdico y misterioso. Resulta evidente la influencia de esta poesía en algunas rimas de Bécquer.

Se adentra también en otro género propio del romanticismo, la novela histórica, con Juan de Padilla, en la que se cuestiona el papel del revolucionario comunero.

En 1856 escribe El Plutarco para los niños, que fue declarado texto oficial para la lectura de niños por el Consejo de Instrucción Pública.

Fue elegido diputado por Cáceres y poco después sufrió un accidente cuya consecuencia fue la amputación de una pierna. Ello, unido a la muerte de su esposa, hizo huella en el carácter del pacense, volviéndose más pesimista e introvertido. Ideológicamente evoluciona hacia el conservadurismo y se centra plenamente en el estudio de la literatura y la historia de Extremadura. Es la época en la que compone su Catálogo de los libros que tratan de Extremadura, aunque también reedita libros del pasado. Es lo que hace en 1863 con los Soliloquios amorosos de un alma a Dios de Lope de Vega.

Cánovas le asigna un cargo en Manila y durante su estancia allí se interesa por la cultura y la pedagogía de este país. Tras la revolución de la Gloriosa y la caída de Isabel II, regresa a España en 1868, y de nuevo a sus escritos políticos, ahora de signo conservador. Se declara abiertamente antisufragista, argumentando que cómo el pueblo inculto puede decidir sobre el destino de la patria.

Tiene el mérito de recoger el dialecto regional y numerosas canciones populares:


Mi mujer está descalza

mis hijos me piden pan....

¡Cuánto tardas, cuánto tardas

república federal!

En 1875 publica Días sin sol, un conjunto de artículos cuyo tema común es el antirrepublicanismo. Ese mismo año comienza a publicar su extensísmo Aparato bibliográfico para la historia de Extremadura. Otro libro sobre su tierra es Barros emeritenses, donde cuenta sus experiencias como director de las excavaciones de Mérida. Escribió también una bibliografía de Arias Montano y colaboró en el homenaje realizado en Fregenal a ilustre políglota y humanista. Así mismo colaboró en la revista El folclore frexnense y bético extremeño.

En 1876 fue nombrado miembro de la Real Academia Española de la Lengua y en el discurso de ingreso hace una dura crítica al Krausismo, al que considera soporte ideológico de la fuerzas progresistas.

En 1885 marcha a Filipinas como director general de la Administración civil. Cuando regresa a España en 1888, ya gravemente enfermo, recibe numerosos reconocimientos públicos y títulos honoríficos.

Entre sus últimos escritos están Las Jurdes y sus leyendas y algunos poemas religiosos.