Jesús Sánchez Adalid

Don Benito, 1962

Jesús Sánchez AdalidNació Jesús Sánchez Adalid en Don Benito, vivió su infancia y juventud en Villanueva de la Serena. Se licenció en Derecho por la Universidad de Extremadura y ejerció de juez durante dos años, tras los cuales estudió Filosofía y Teología. Después obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Tres son las novelas que ha escrito Sánchez Adalid, a la espera de la aparición inminente de una cuarta. La Luz del Oriente expone la crisis espiritual y religiosa que se vive en el siglo III D.C. a través de un personaje que nace en Emérita Augusta (Mérida) y que viaja por todo el Imperio Romano. Félix llevaba en su interior una pregunta que le hizo recorrer el mundo conocido hasta encontrar una luz, superior a las demás y capaz de disipar las tinieblas. Es ésta una alegoría sobre el camino seguido por el Occidente romano para reconstruir una nueva civilización. Estas palabras, tomadas del propio autor en un epílogo histórico, resumen el motivo del viaje. Es una novela de aventuras cuyo protagonista va conociendo algunas de las religiones que conviven en el Imperio, sin que le convenza ninguna hasta que aparecen en su camino los cristianos, que son la luz de oriente. Las explicaciones del maestro Orígenes son las que terminan por convencer a Félix. La novela tiene un estilo ágil y una prosa clara, con los tecnicismos filosóficos y religiosos necesarios. Los personajes apenas tienen vida interior, son representantes de unas ideas y están subordinados a la trama ideológica que presenta el narrador. El autor ha intentado recrear una época y su crisis ideológica y religiosa.


El Mozárabe narra la vida de Abuamir y Asbag, dos personajes completamente distintos pero unidos por el destino hasta el final de los días. La historia se sitúa en el siglo X, cuando el emir de Córdoba Abd al-Rahman III toma la decisión de proclamarse califa y Emir de los creyentes. En este momento la cultura musulmana de la península vive un momento floreciente y Códoba será su centro. Abuamir, musulmán, es decidido, seductor, apuesto y continuamente agraciado por la fortuna, será luego el legendario Almanzor. Asbag es mozárabe, reflexivo, pusilánime, espiritual y lleno de esperanza. Ambos personajes están separados por su origen, fe y vocación personal. Sánchez Adalid recrea la dominación árabe, a través de un mozárabe, en un momento crítico para la historia de la Península Ibérica. La Córdoba de los Omeyas y sus gentes aparecen descritos con minuciosidad y precisión histórica. Contrastan los dos mundos, el musulmán y el cristiano, aquél muy refinado y culto, éste, simplista y rudo. La novela se convierte en un análisis del cristianismo de aquella época y su relación con el Islam, basada en un respeto mutuo, armonizando fe y cultura con el objetivo de mantener una convivencia pacífica. Los personajes de esta novela han ganado en complejidad, con respecto a la anterior.

Félix de Lusitania es la segunda parte de la primera novela. Vuelve al tema de declive del Imperio Romano durante el siglo III D.C. En el año 248, Roma se prepara para celebrar con gran esplendor el milenario de su fundación, tras haber conseguido establecer la paz con los persas de Oriente merced a la hábil gestión de los embajadores imperiales. Uno de estos emisarios es Félix de Lusitania, que regresa de su misión en Tesifonte después de haber arrostrado todo tipo de peligros. El protagonista emprende un viaje a Jerusalem, pero antes de llegar se da cuenta de que el cristianismo le decepciona. Vuelve a Roma y se enrola en el ejército rumbo al Danubio. Recorrido, de nuevo, por los sitios y las religiones.

Los tres libros de Sánchez Adalid comparten un mismo punto de partida a la hora de la escritura. La materia histórica es la base para la reflexión sobre la religión en momentos decisivos y críticos de su historia. La documentación histórica es muy abundante, podemos decir que recrea con precisión el momento y el lugar por donde transcurre la acción. Ni la minuciosidad de las descripciones, no obstante, ni las reflexiones filosóficas impiden una lectura ágil de las novelas. Ficción, religión e historia se ensamblan perfectamente por la maestría del narrador. En las tres novelas plantea de una u otra forma el cristianismo, desde un talante conciliador con las demás religiones y desde la tolerancia que sí existe en los papeles del cristianismo.

El estilo de las novelas de Sánchez Adalid es sencillo y pulcro, aunque a veces, por el tema que está tratando, tenga que utilizar algunos tecnicismos. El contenido del libro no deja mucho espacio para un estilo que necesariamente ha de ser claro, ya que el objetivo de las novelas es presentar un mundo en crisis religiosa. Los personajes utilizan una lengua estándar, los diálogos incluyen modismos actuales, lo cual no impide que sean creíbles y de una viveza extraordinaria. También aquí hemos de hablar de equilibrio entre un lenguaje culto y bello, pero que no ha perdido intensidad, claridad y expresividad.

Las novelas de Sánchez Adalid narran sobre todo aventuras y como tal se pueden leer sin entrar en la profundidad de su contenido religioso o filosófico.

F.J.J.B.

BIBLIOGRAFÍA

La luz de oriente. Ediciones B, Barcelona, 2000.

El mozárabe. Ediciones B, Barcelona, 2001.

Félix de Lusitania. Ediciones B, Barcelona, 2002.