Juan Donoso Cortés

Valle de la Serena, 1809-París, 1853.

Juan Donoso Cortés.Aunque fue un escritor de cierto prestigio, Donoso Cortés ha pasado a la posteridad más por su pensamiento e ideología que por su valía literaria, aunque todos sus escritos también presentan un valor estético. En lo que afecta a su ideología política, partió de un planteamiento liberal en su juventud y acabó en un catolicismo tradicionalista, defendido con gran vehemencia.

Es el mayor de diez hermanos y se educa en Don Benito con profesores elegidos expresamente por su padre, un latifundista y abogado liberal miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. Pronto, Donoso mostraría inclinación hacia los estudios históricos, abordados desde una perspectiva filosófica. Continuó sus estudios en Salamanca donde contacta con círculos progresistas y enciclopedistas y lee las obras de Rousseau, Voltaire, Montesquieu y Madame Staël. Sin embargo, el autor francés por el que siente mayor simpatía es por Chateaubriand. Allí conoce a otro político y escritor extremeño: Bravo Murillo.

En 1822 ingresa en el Colegio Universitario de Cáceres y poco después conoce a Manuel José Quintana, quien pasaba largas temporadas en Cabeza del Buey, con el que entabla una larga amistad.

Posteriormente se matricula en la Universidad de Sevilla y contacta también allí con círculos literarios liberales. Empieza a escribir un drama, Padilla, que no llega a concluir.

Acabada la carrera de leyes, se traslada a Madrid donde continúa su amistad con Quintana y a petición de éste dirige la cátedra de literatura del Colegio de Humanidades de Cáceres. Allí tiene ocasión de pronunciar sus elaborados y célebres discursos.

En las famosas polémicas entre Romanticismo y Neoclasicismo, Donoso se decanta a favor del nuevo movimiento y su más admirado romántico es lord Byron.

José Donoso Cortés, desde Madrid, apoyó las primeras publicaciones de Carolina Coronado.En 1832 vuelve a Madrid y escribe un Memorial sobre la situación actual de la Monarquía, en el que se declara partidario, desde un liberalismo moderado, de la reina Isabel y en contra del carlismo. Poco después ingresó en la Secretaría de Estado y a partir de este momento su vida irá unida a la política. Cambiará progresivamente hacía postulados conservadores, a medida que las dos ideologías, la liberal y la conservadora, se radicalicen hasta los extremos.

Donoso colabora asiduamente con la prensa nacional y extrajera: El Mensajero, El Porvenir, El Correo Nacional, El Heraldo. Acude a la tertulia de Quintana y otros románticos como Espronceda, Larra o Nicomedes Pastor Díaz.

Ingresa en la Real Academia de las Buenas Letras Sevillanas y en la Económica Cacereña. Algo más tarde ingresará también en la Real Academia Española con un discurso sobre la Biblia.

En 1833 compone El Cerco de Zamora en el que da una peculiar visión romántica de los hechos históricos que llevaron a la muerte al rey Sancho II de Castilla.

Escribe también: Crítica de unas décimas, Alfredo de Pacheco y La Venida de Cristina. En 1834 publica Consideraciones sobre la Diplomacia, donde, con ideas progresistas, critica la Santa Alianza y alaba la Constitución de 1812.

También en 1834 viaja a Extremadura para hacer adeptos a la regente María Cristina y escribe La Ley Electoral. Colabora con Mendizábal en las leyes de desamortización. En 1835 mueren su mujer y su única hija; poco después se centra en pronunciar conferencias sobre derecho público. Joaquín Costa las califica como las más serias realizadas por un español.

Marcha a Francia y allí entra en contacto con católicos tradicionalistas herederos de la doctrina de Guizot, renueva su espíritu religioso y empieza a configurar “la civilización católica” frente a “la civilización filosófica”. Su pensamiento evoluciona hacia el conservadurismo, que va parejo de la monarquía. Llegó a ser secretario personal de la reina y a participar en derrocamiento de Espartero.

Entabla amistad con Zorrilla y es elegido diputado varias veces por Badajoz. Sus discursos pronunciados en las Cortes defendiendo su ideología lo han convertido en uno de los más brillantes oradores del siglo XIX y han sido el motivo fundamental de su fama póstuma. Se convirtió en un orador clásico, e implacable con el enemigo, atacando incluso a la razón para poder sostener sus ideales. Hay que tener presente que 1848 fue el año de las revoluciones, tras la difusión de El Manifiesto Comunista y Donoso veía en el catolicismo la única tabla de salvación para la humanidad. Donoso advierte de que el primer país donde la revolución prenderá será en Rusia. Para Cortés, incluso Balmes, el gran pensador católico, se muestra permisivo. Llega a defender la dictadura, la alianza Iglesia-Estado y la abolición del Parlamento.

Todas esta ideas las recoge posteriormente en varios ensayos: Discurso sobre Europa, Ensayo sobre el Catolicismo, El liberalismo y el Socialismo, su obra más relevante. La muerte le llega a Donoso estando en París el 3 de mayo de 1853.